El déficit de médicos tiene un efecto especial en la sanidad militar, y los responsables del Ministerio de Defensa y del Ejército buscan cómo reinventar el cuerpo y salir de la crisis. Según el inspector general de Sanidad, Juan Manuel Montero, hay menos efectivos que plazas necesarias y un tercio de la plantilla actual rebasa los 54 años (su edad de jubilación está fijada a los 61). El Ejército asume que no es un destino atractivo para el médico y retoma sus esfuerzos para favorecer la permanencia y captar nuevos profesionales desde la carrera.

* Tema de especial interés para la Medicina Aeronáutica Militar publicado en Diario Médico el 22/Diciembre /2009

Entre el Ejército de Tierra, la Armada, el Ejército del Aire y los organismos ajenos a los ejércitos pero dependientes también del Cuerpo Militar de Sanidad hay 865 plazas repartidas por el país, pero sólo hay cubiertas, hasta el momento, 824, según informa el Ministerio de Defensa. En principio, el decalaje es sólo de 41 puestos vacantes en busca de profesionales, pero los propios responsables de la sanidad militar españolas confirman que el problema es más estructural de lo que parece.

Juan Manuel Montero es el inspector general de Sanidad del Ministerio de Defensa. Él cree que «la pequeña diferencia» entre los puestos y su cobertura puede deberse a la falta de interés del colectivo médico por la sanidad militar. En este momento la opción militar no es suficientemente conocida ni valorada por los médicos». Y esta sensación de distancia requiere un abordaje más integral para cambiar el rumbo y encontrar el norte.

Lo cierto es que el general Montero tiene bien identificadas las razones que hacen que la sanidad militar esté en punto muerto: «La elevada oferta de puestos de trabajo en la sanidad española, la exigencia de una alta disponibilidad y la desigualdad retributiva con el sector médico civil».

La clave para volver a empezar es, según él, «asegurar el recambio generacional, más que habilitar más plazas. Ahora mismo, un tercio de la plantilla rebasa los 54 años y su edad de jubilación está fijada en los 61. Por tanto, es necesario buscar médicos jóvenes interesados en la sanidad militar por todos los medios». Un S.O.S en toda regla.

Señales en el Senado
En «el plazo más breve posible» Montero espera que se pongan en marcha una serie de medidas a las que se ha comprometido el departamento de Carmen Chacón, como acaba de poner por escrito la Administración en respuesta a una pregunta escrita en la Cámara Alta demandada por Jesús Aguirre y María Luisa Cevallos, senadores del Grupo Popular. En ella, el Gobierno destaca que «la política de personal en el ámbito de la sanidad militar se centrará en dos direcciones principales en los últimos años. A corto plazo, pretendemos potenciar las actividades de captación ofreciendo plazas de médico militar para el ingreso de civiles que posean la especialidad de Medicina Familiar y Comunitaria, así como realizar un esfuerzo adicional en el reclutamiento de facultativos extranjeros para prestar servicio como militar de complemento. A medio plazo, reservaremos puestos para los estudiantes de Medicina que estén terminando la carrera universitaria y que se comprometan a permanecer, como médico militar, durante un periodo prolongado de tiempo».

Para combatir la escasez, el Ministerio de Defensa, en resumen, apuesta por fichar a médicos de familia -a pesar de que hay déficit nacional agudo en esta especialidad y siguen sin cubrirse todas las plazas en cada convocatoria-, contratar a profesionales extracomunitarios que padecen los problemas del retraso en la homologación de títulos que corresponde al Ministerio de Educación, y entrar en las facultades a sembrar vocaciones para el ámbito militar. Son tres operaciones de desembarco que indican que el problema es grave y que la Administración no se observa síntomas de encandilamiento entre los facultativos que ya ejercen en el Sistema Nacional de Salud.

Mejoras laborales
Como recalca Montero, las desigualdades retributivas y la exigencia de alta disponibilidad son dos factores de riesgo que pueden cronificar el déficit de especialistas en el Cuerpo Militar de Sanidad, y quizás éstas deban ser las prioridades de Chacón para salir de la emboscada, como siempre destacan los sindicatos profesionales para solventar los estancamientos del Sistema Nacional de Salud. La escasez de médicos en el Ejército no es una noticia sorpresa, pues ya ha habido misiones en las que se ha debido contar con médicos civiles y la tendencia se mantiene desde hace algunos años. Ni siquiera las operaciones humanitarias sacan brillo a un cuerpo militar que necesita respiración artificial con cierta urgencia y motivan al médico a enrolarse en esta nueva aventura.

 

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        Sanidad militar:  ¿reinventarse o morir?

 

** La respuesta al artículo anterior por Antonio Bendala Ayuso en DM  23/02/2010

      La crisis de la sanidad militar