» La Policía Nacional descubrió a más de 150 boleros (nombre con el que se conoce a los que transportan droga dentro del cuerpo) en el aeropuerto de Barajas el año pasado. Hace unos años, la afluencia de boleros obligó al Hospital Ramón y Cajal -el único, junto con el Gregorio Marañón, que recibe a este tipo de pacientes procedentes de Barajas- a crear una unidad especial para ingresarles.  UVU, la llaman, la Unidad de Vigilancia de Urgencias y es raro el día en que no tiene, por lo menos, un paciente ingresado…

 

La sala parece más una comisaría que un hospital. Por cada bolero hay dos agentes que los custodian día y noche y que no les pueden perder de vista ni un momento. Son pacientes, pero también son detenidos. Los cuatro días de media que pasan en la unidad son días de espera. Y de visitas al baño. Siempre acompañados. Están allí para expulsar las bolas de droga que muchos se tragaron dos días antes a más de 5.000 kilómetros de distancia. Al llegar al hospital solo ingieren líquidos, una «solución evacuante» poco agresiva para evitar que las bolas se rompan. Hacen deposiciones más o menos cada dos horas…

 
** No te pierdas este interesante Reportaje escrito por Elena G. Sevillano publicado en el Diario «El País»  el 22 de Noviembre de 2010
Viajar con el veneno en el cuerpo