Viajar en avión no supone ninguna amenaza significativa para la salud de los pasajeros aunque tengan, incluso, trastornos cardiovasculares graves. Esto es lo sugiere un informe elaborado por la Sociedad Cardiaca Británica y publicado en Heart. Del informe se desprende que el principal impacto de los viajes aéreos es respirar aire con un contenido de oxígeno reducido…

 

Por tanto, los pasajeros que ya presenten un riesgo elevado de angina de pecho, ataque al corazón, insuficiencia cardiaca o arritmia pueden verse afectados negativamente por la hipoxia hipobárica, pero parece no tener ningún efecto circulatorio adverso o bien éste es mínimo y no en vuelos cortos o medios. La recomendación reconoce también el potencial negativo del estrés del aeropuerto sobre la salud cardiovascular. Este trastorno es producido por las medidas de seguridad, la amenaza terrorista y el manejo del equipaje. No obstante, la mayoría de aeropuertos disponen de servicios para asistir a las personas con problemas de salud o discapacidad.
Por lo tanto, «sólo deberían aplicarse restricciones razonables cuando el trastorno subyacente esté asociado a un riesgo notable de deterioro agudo, porque el resto de pasajeros, puede volar siempre que tomen su medicación, que no se esfuercen demasiado y que puedan acceder al oxígeno durante el vuelo y a la asistencia en el aeropuerto, «, añade el informe.
Asimismo, llevar un marcapasos tampoco prohíbe volar. Aunque en un vuelo de larga distancia se duplica el riesgo de trombosis venosa profunda, el riesgo es similar al que se experimenta en un viaje en coche, autobús o tren con una duración parecida.

 
** Noticia publicada en Diario Médico/ 22 de Julio de 2010
** Fitness to fly for passengers with cardiovascular disease  (Abstract only) Heart 2010
     David Smith, et al : Cardiac Department, Royal Devon and Exeter NHS Foundation Trust, Barrack Road, Exeter EX2 5DW, UK; ldr.smith@rdeft.nhs.uk