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En el quirófano y en el avión con los 5 sentidos

Ernesto Sanz, miembro del equipo de Patología Mamaria del Hospital Casa Salud de Valencia, es un cirujano de altos vuelos Cada fin de semana Sanz pilota uuna avioneta para hacer vuelos cortos a Zaragora, Murcia... pendiente de la licencia de piloto comercial de líneas aéreas. Dice Ernesto en la entrevista  publicada en Diario Médico que pilotar y operar se parecen en que si no estás muy concentrado en lo que haces puedes llevarte un susto muy grande. En su caso, los vuelos le sirven para desconectar de la medicina: ” durante cada vuelo, me concentro en lo que hago, disfruto del viaje y no pienso en pacientes o instrumental, lo que me supone una auténtica limpieza mental”. Habla respecto a la Sanidad española y comenta que es de lo mejorcito que tenemos, sobre todo gracias a la gente que se deja la piel todos los días, aunque todavía hay mucho que cambiar.

 

** ¿Quieres leer la entrevista completa publicada en DM por Enrique Mezquita…

 

 

 

Cirugía y aviones. ¿Cómo nació cada pasión?
-Desde pequeño quise volar. Cuando terminé COU decidí estudiar Medicina porque era una tradición familiar -mis padres y uno de mis abuelos también son médicos- y, en aquel momento, no se podía estudiar piloto comercial en Valencia. Cuando terminé la carrera y Cirugía Plástica aún tenía clavada la espinita del pilotaje. Hace unos años, un amigo, ingeniero de telecomunicaciones al que le pasaba lo mismo que a mí, me cogió de la oreja y fuimos a apuntarnos a la academia de vuelo.
 

¿Qué le aporta la aviación y el pilotaje en su quehacer diario?
-Pilotar y operar se parecen en que si no estás muy concentrado en lo que haces puedes llevarte un susto muy grande. En mi caso, los vuelos me sirven para desconectar de la medicina: durante cada vuelo, me concentro en lo que hago, disfruto del viaje y no pienso en pacientes o instrumental, lo que me supone una auténtica limpieza mental.
 

  • Si la sanidad española tuviera que hacer un vuelo de media distancia sería hacia Francia o Alemania; allí el sistema parece mejor organizado

Ya pilota regularmente aviones pequeños. ¿Cómo compagina esa actividad con la medicina?
-Volamos casi todos los fines de semana con avionetas pequeñas, en las que pueden ir cuatro personas. Cogemos a los amigos que se atreven y hacemos vuelos cortos (Zaragoza, Murcia…). En verano solemos ir bastante a las islas. Entre semana lo tengo muy mal porque, como muchos médicos, estoy en la sanidad privada por las tardes y no me queda tiempo para nada.  Compaginarlo es especialmente complejo en invierno, ya que anochece a las seis y la mayoría de los aviones pequeños no pueden volar.

Está pendiente de la licencia de piloto comercial de líneas aéreas. ¿Cuál será el paso siguiente?
-Probablemente me dedicaré a la instrucción de vuelo, pero me gustaría poder trabajar como piloto, aunque sólo fuese una temporada. Una vez me dijeron que para ser completamente feliz en la vida, hay que dedicarse a cuatro cosas que no tengan nada que ver entre sí… y yo ya voy por la tercera. [Además de médico y piloto, Sanz es informático].

Los aviones pasan amplios y rigurosos controles. Si se hiciera uno de esos controles a la sanidad española, ¿qué veríamos?
-Que seguimos basados en esquemas de los años 70. No nos hemos modernizado. Las quejas son las mismas: duplicidad de tareas, papeleo innecesario y exceso de burocracia, retrasos, desconexión entre servicios, dilución de la responsabilidad, falta de puesta al día, de protocolos claros y de control sobre el gasto… ¡es sorprendente cómo la máquina puede seguir funcionando y, en ocasiones, hasta bien! Ello es debido a que hay mucha gente que se deja la piel todos los días por cuatro duros para que esto pueda seguir tirando y tengamos una sanidad de primera calidad. Pero hace falta un cambio global, y para eso es necesario un compromiso y un esfuerzo importante por parte de todos, desde las instituciones hasta los profesionales.

  • En cada vuelo me concentro, disfruto del viaje y no pienso en pacientes ni en instrumetal; es una auténtica limpieza mental

Si la sanidad española tuviera que emprender un viaje ¿hacia dónde sería?
-En el medio rango, un vuelo a la sanidad francesa o alemana estaría muy bien. Desde fuera parecen sistemas mucho más organizados que el nuestro y bastante mejor pagados. En larga distancia me quedaría sin duda con Canadá: tiene todas las ventajas de la sanidad norteamericana -que es la mejor del mundo para quien se la puede pagar- y un acceso mucho más justo que el de sus vecinos. Me gustaría poder decir un día que el destino del vuelo es la propia España. Ello significaría que tratamos a los enfermos con fármacos desarrollados aquí y que les realizamos análisis, TC, resonancias, PET y mil pruebas más con máquinas diseñadas y fabricadas en nuestro país. Y que todos esos productos son distribuidos a nivel mundial por multinacionales españolas. Pero estamos todavía a años luz de esa situación.

Enrique Mezquita / Valencia / DM Sep/2010

 

  1. Viernes, 2 de septiembre de 2011 a las 13:16 | #1

    Un saludo para Ernesto desde el Club Aéreo Valencia – CAV. Impresiona tener socios de tanto nivel!! Muy interesante el artículo.